Este delito amenaza directamente al respaldo de las comunicaciones durante emergencias como incendios y terremotos, afectando las alertas SAE y la coordinación de servicios esenciales y poniendo en riesgo a la ciudadanía.
Santiago, 19 de diciembre de 2025. El robo de baterías de respaldo de los sitios de telefonía móvil es un delito creciente y es un factor de riesgo para las comunicaciones en situaciones de emergencia, señaló el presidente ejecutivo de ChileTelcos, Alfie Ulloa, en un seminario al que asistieron autoridades, policías y representantes de las operadoras de telecomunicaciones.
Según datos del gremio, que reúne a las principales operadoras de telefonía móvil del país, el 66% de los incidentes en sitios móviles corresponde a robo de las baterías que deben servir de respaldo en caso de interrupción del suministro eléctrico. En 2025, delincuentes han sustraído 5.795 baterías, más que las 5.473 baterías robadas en 2024. El impacto directo en la industria supera los US$ 40 millones en tres años.
En el evento, que contó con la presencia del Subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya, y la Subsecretaria de Prevención del Delito, Carolina Leitao, así como de personal de Carabineros y la Policía de Investigaciones, Ulloa manifestó que “cuando tengamos otro evento climático o un incendio de grandes proporciones que provoquen un corte de energía, muchos lugares se van a quedar sin conectividad porque la batería ya no está”, señaló Alfie Ulloa. “La red móvil requiere energía para funcionar”, añadió.
La subsecretaria Carolina Leitao subrayó la importancia de las alianzas público- privadas para combatir este tipo de delitos, situación que fue respaldada por el subsecretario Claudio Araya, quién valoró el rol de Chile Telcos en la visibilización de este problema.
Según información de Chile Telcos, delincuentes han robado 36.000 kWh de capacidad instalada, lo que sirve para cargar 180 buses por un día o 72 horas de funcionamiento para un hospital o una clínica. Las empresas han respondido con medidas de seguridad que incluyen reforzar los sitios, soterrar las baterías e instalarles dispositivos GPS.
“Las baterías se venden en el mercado informal, a través de marketplaces digitales, redes sociales y ferias libres. Es bastante difícil perseguir estas ventas, uno habla con la plataforma y la plataforma dice “bueno, yo no sé quién vende qué, avíseme y bajamos al usuario”. Y gracias a los GPS que se han puesto dentro de las baterías, se ha podido encontrar varios sitios donde hay baterías acopiadas”, explicó Ulloa.